MI DISTOPIA

Después de la guerra que tuvimos que pasar, muchos quedamos en shock, desde que terminó la guerra, todos los días, cada vez que me levantaba, en mi mesilla aparecían dos pastillas, una azul yo otra roja, tenías que tomarlas sí o sí, era una obligación, el Estado estaba al tanto de quien tomaba la pastilla y quien no. La persona que se negara o no se la tomara, la policía los buscaba y se los llevaba, no se a donde, siempre me lo he preguntado.

El gobierno tiene puesto un horario para las pastillas, nos tenemos que levantar como muy tarde, a las 9:00 AM, ya que la pastilla dejaría de hacer efecto si la tomas más tarde, la pastilla roja se debe tomar a las 23:00 de la noche, creo que es una especie de relajante y poder dormir más profundamente. No podemos salir a la calle a partir de las 23:00, solo para tirar la basura o si tenemos algún accidente y tenemos de ir al hospital, es un hospital bastante raro, no suele haber nadie herido.

Todos tenemos un registro en el Ayuntamiento central de la ciudad, donde indica nuestra edad, el nombre, y si ese día hemos tomado las pastillas correspondientes. Por ejemplo, en mi registro aparecía una foto mía,

 nombre: Jeff 

 Edad: 37

Pastilla azul: Si

Pastilla Roja: Debe tomarla a las 23:00

Trabajo en una oficina desde las10:30 hasta las 18:00. La verdad, es que me gusta mi trabajo, ya que me gusta la tecnología, además tengo caramelos en mi mesa, pero yo no puedo comerlos los demás sí, es raro, pero nunca me he preguntado el porque.

23 DE SEPTIEMBRE

Hoy me levante, me tome la pastilla, me hice un café y me fui al trabajo. Cuando llegué tiré la basura, regué las plantas y compré algo de comida, mientras compraba me encontré a varios amigos así que fuimos a tomar un café.

28 DE SEPTIEMBRE

Hoy me levante, me tome la pastilla, me hice un café y me fui al trabajo. Cuando llegué tiré la basura, regué las plantas y compré algo de comida, al llegar a casa me duché, me tomé la pastilla roja y me fui a dormir.

16 DE OCTUBRE

Hoy me levante, me tome la pastilla, me hice un café y me fui al trabajo. Cuando llegué tiré la basura, regué las plantas y compré algo de comida. Más tarde fui a correr, me duché, me tomé la pastilla, cené y me dormí.

30 DE OCTUBRE

Hoy me levante, me tome la pastilla, me hice un café y me fui al trabajo, tenía hambre, me apetecía uno de esos caramelos azules que estaban en mi mesa, me lo comí aún sabiendo que me sientan mal, ya que una vez los probé y tuve que escupirlo, pero esta vez ni lo mastiqué, me lo tragué como una pastilla. Cuando llegué tiré la basura, regué las plantas y compré algo de comida, pero no tenía hambre, me encontraba mal, mareado, supongo que era de aquel caramelo. Así que me dormí en el sofá del salón para relajarme. ¡ERAN LAS 11:10! La pastilla roja, empecé a escuchar sirenas de policía y gente aporreando la puerta, la abrí corriendo con la pastilla en la mano y un vaso de agua, para que vieran que me la tomaba, les expliqué lo sucedido y me lo dejaron pasar, que raro, a nadie le dejan dar su versión de por que no se pudieron tomar la pastilla, siempre los cogen y los meten en el coche de policía sin preguntas pero ¿ Qué soy yo? ¿Qué tengo yo de especial para que me dejen hablar y no me arresten? Mientras me preguntaba esto, me empecé a encontrar peor, fui al baño corriendo a vomitar, y me fui a la cama, no podía más.

31  DE OCTUBRE

Son las 5:00 de la mañana, no puedo dormir, empecé a pensar cosas sobre mi pasado, ¿Cómo una ciudad entera se ha reconstruido tan rápido? Salí al pequeño jardín de mi casa, empecé a mirar detalladamente cada casa, no había luz ninguna, pero ¿Todas las casa eran iguales? Eran casas adosadas, unas entre otras, pegadas sin ningún margen. ¿Por qué me estoy preguntando esto ahora, si hacen ya 3 años de aquella guerra? No me acuerdo de ningún detalle de esa guerra, no me acuerdo de nada. 

Entre a casa, quería salir de ahí esa no era la realidad, no era mi realidad. La única forma de salir de noche de casa es para ir al hospital, debía hacerme daño con algo... Empecé a buscar cosas para hacerme daño, miré la pata de la cama y empecé a darle golpes con el pie a la pata de hierro de la cama, logré romperme dos dedos. Cogí el teléfono y llame al hospital, me lo cogieron al segundo, muy alterados preguntaron que pasaba, les dije que me había caído, ya que tenía las luces apagadas y quería ir al baño. Cuando me recogieron en aquella ambulancia, empecé a tener alucinaciones, ya que había vomitado la pastilla roja y no me había tomado la azul, empecé a ver a los enfermeros de la ambulancia como robots, tenía que fingir, no podía decir lo que veía. Al llegar al hospital me encontraba solo, era el único paciente en un hospital de tres plantas, todos los enfermeros eran robots, me hablaban como si nada, yo hacía como si nada. Al terminar de ponerme la venda, ya habían pasado las 9:00, la policía me buscaba, el alcalde de la ciudad me rastreó y empezaron a llegar robots al hospital. Todos eran robots menos el alcalde, el cual se acercó a mí y me susurró, "Has pasado la prueba, felicidades, estas preparado para la vida real, has encontrado la salida". Dé repente sacó una pistola de su bolsillo y me disparó, no sentí nada. Abrí los ojos y aparecí en un hospital totalmente diferente, tenía una enfermera de carne y hueso a mi lado, ella se asustó ya que salte de la cama del susto. Miré por la ventana estaba en mi ciudad, ya estaba reformada. le pregunté a la enfermera que había pasado, me dijo que llevaba en coma 3 años y la mayoría de mi familia había muerto en aquella guerra. La enfermera pensaba que me iba a poner triste o que lloraría, pero me quedé en silencio y le pregunté seguidamente que cuanto tiempo tendría que estar en el hospital, tenía ganas de irme a mi casa. La enfermera asustada de mi frialdad me respondió que debía quedarme 3 días. No tenía a nadie ni nada pero tenia una extraña sensación de que no me importaba absolutamente nada.

Durante el come me prepararon para la vida real, la rutina, después de lo que viví en aquel coma, no volvería a sentir nada.

Comentarios

Entradas populares de este blog

JITANJÁFORAS

GREGUERÍAS

EMILY BRONTË: RECUERDA